Guillermina Lhospice: un acierto del intendente Sergio Barenghi
La ex concejal viene cumpliendo una tarea con responsabilidad como directora de Desarrollo Humano
En la gestión del intendente Sergio Barenghi hay decisiones que, con el paso del tiempo, comienzan a mostrar resultados y terminan adquiriendo una dimensión política propia. La incorporación de Guillermina Lhospice al área de Desarrollo Humano es, sin dudas, una de ellas.
Con experiencia en la función pública y un conocimiento cercano de la realidad social de Bragado, Lhospice asumió una responsabilidad que exige mucho más que capacidad administrativa. Desarrollo Humano es una de las áreas más sensibles de cualquier gobierno municipal: allí llegan las demandas de familias que atraviesan dificultades económicas, sociales y habitacionales, y también las necesidades de adultos mayores, personas en situación de vulnerabilidad y distintos sectores que requieren del acompañamiento del Estado.
En ese contexto, la presencia de Lhospice parece haber sido una decisión acertada de Barenghi. Su perfil combina experiencia política, conocimiento del territorio y una mirada que pone el contacto directo con los vecinos como una herramienta fundamental para la gestión.
Uno de los principales desafíos de un funcionario que ocupa un área social es evitar que la administración se transforme simplemente en una oficina que recibe expedientes. La realidad de cada barrio requiere presencia, escucha y capacidad para encontrar respuestas. Y allí es donde Lhospice viene construyendo un espacio propio dentro del gobierno municipal.
Para Barenghi, además, contar con funcionarios que conozcan de cerca la problemática local representa una ventaja. No se trata solamente de ocupar un cargo, sino de comprender cómo funciona la comunidad, cuáles son sus necesidades y dónde debe estar presente el Estado municipal.
Lhospice tiene, además, un recorrido que le permite entender la política desde diferentes lugares. Esa experiencia puede convertirse en una herramienta importante para una gestión que necesita mantener un vínculo permanente con los vecinos y, especialmente, con aquellos que más necesitan del Estado.
En tiempos donde muchas veces la política es cuestionada por su distancia con la gente, recuperar el contacto territorial puede marcar una diferencia. Desarrollo Humano es precisamente uno de los lugares donde esa cercanía se vuelve imprescindible.
Por eso, la designación de Guillermina Lhospice puede ser leída como uno de los aciertos de Sergio Barenghi dentro de su equipo de gobierno. Una elección que combina confianza política con experiencia y que, si logra sostenerse en el tiempo con resultados concretos, puede terminar siendo uno de los nombres propios de la actual administración municipal.
En definitiva, Barenghi apostó por una dirigente que conoce Bragado, conoce la política y conoce las necesidades de la gente. Ahora el desafío es transformar esa experiencia en respuestas concretas. Y en Desarrollo Humano, ese es probablemente el indicador más importante para medir cualquier gestión.